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Por Sara Isabel Gómez

Todos en este mundo merecemos amor y felicidad. Sin embargo, cuando de amor y felicidad se trata, solemos buscar en los lugares equivocados. Usualmente pretendemos encontrar la felicidad con nuestro trabajo soñado, con un buen salario, bienes materiales, relaciones, y una larga lista de cosas que se traducen en un “seré feliz cuando tenga…”, pero nos olvidamos de una de las fuentes más poderosas e importantes de la felicidad: ¡nosotros mismos!

Estos mantras te ayudarán a desbloquear esos “superpoderes” que te permiten ser una persona más consciente y positiva; una persona que transforma sus pensamientos e intenciones en acciones, que vive en armonía y cuya felicidad no tiene límites.

1. Soy un ser infinito, capaz de hacer cosas extraordinarias

¿Cuántas veces has permitido que otras personas te pongan etiquetas? ¿Cuántas veces lo has hecho tú mismo? Probablemente más veces de las que puedas contar. Cuando esto sucede, automáticamente negamos nuestra individualidad; cerramos nuestra mente y nos limitamos a actuar conforme a las etiquetas que tenemos sobre nosotros mismos. Esta frase es un pequeño recordatorio del enorme poder que tienes, y además nos brinda confianza a lo largo del día para poder alcanzar nuestras metas.

2. Me permito recibir amor abundante, felicidad y energía positiva

A pesar de que todos somos merecedores de amor, felicidad y energía positiva, no todos somos capaces de asimilarlo. A través de este mantra tendrás la oportunidad de meditar y creer que en realidad mereces una vida armoniosa.

3. No soy una gota en el océano; soy el océano entero en una gota

Esta frase es una inversa de lo que estamos acostumbrados a escuchar: ser una gota en el océano o dicho de una forma más sencilla, una persona entre muchas. En esencia, esta frase quiere decir que cada persona juega un papel importante en la vida, y ésta sería alterada si cada una de ellas no estuviera presente. Reconoce la importancia que tienes.

4. Me amo tal como soy

Tenemos la capacidad de convertirnos en nuestro mejor amigo o nuestro peor enemigo; todo depende de la perspectiva que tengamos sobre nosotros mismos. Independientemente de la situación en que te encuentres y hacia dónde te dirijas, ámate con todas tus virtudes y defectos. Así quieras perder 15 kilos, ganar más dinero, vivir en otro lugar, o sea cual sea tu meta, date cuenta de lo lejos que has llegado y agradece por todo lo que la vida te ha dado y todos los conocimientos que has adquirido en el camino. Recuerda que eres único y especial. No trates de competir con nadie a tu alrededor, acéptate como eres y elige ser la mejor versión de ti mismo día con día.

5. Lleno mi mente de pensamientos positivos

Pensar de forma positiva nos capacita para ser personas más constructivas. Pensar positivamente no es sinónimo de ignorar la realidad que nos rodea, sino ver y reconocer la existencia de los problemas, pero al mismo tiempo encontrar soluciones. A menudo, esto requiere tolerancia, paciencia y sentido común; pero recuerda: pensamientos positivos se traducen en actitud positiva y eso eventualmente convertirá obstáculos en oportunidades de crecimiento, problemas en soluciones y una vida con energía negativa en  una armoniosa y llena de felicidad.

6. Doy gracias por todo lo que me rodea

Es súper importante recordarnos constantemente que tenemos una vida llena de bendiciones, porque a menudo solemos darlas por hechas y nos concentramos en todo lo que no tenemos. Crea el hábito de dar gracias, y pronto encontrarás más y más cosas para estar agradecido.

7. Me permito soltar lo negativo en mi vida

Esta filosofía de vida es crucial para encontrar nuestro camino a la felicidad. Aprende a soltar el enojo, las heridas, el pasado, el ego y todo aquello que pudiera dejarte con un mal sabor de boca. Si te das la oportunidad de dejar ir, te estás dando la oportunidad de sanar; no hay persona que no se sienta mejor después de quitarse algo que le pesa tanto. Acepta, agradece y recibe el regalo que te deja aquello que estás soltando; recuerda que detrás de toda situación difícil hay una bendición escondida.